A pesar de su actualidad, los orígenes de IPTV se remontan a finales de los años 80, cuando mediante una serie de experiencias piloto se demostró la posibilidad de ofrecer servicios de televisión a través de las redes IP.
A mediados de los 90, la viabilidad técnica del servicio IPTV había sido demostrada, pero los elevados requisitos en cuanto a ancho de banda en el acceso al domicilio de los usuarios obligaban a construir, mantener y operar una red paralela para este tipo de servicios, lo cual ponía en entredicho su viabilidad económica.
A partir del año 2000 dos hechos clave modifican este panorama. Por un lado, el considerable aumento de capacidad que proporcionan las tecnologías xDSL a la infraestructura de acceso de la red, que permite acceder al domicilio del cliente con un ancho de banda apropiado para el servicio IPTV. Por otra parte, la evolución tecnológica del equipamiento (por ejemplo, el IP DSLAM), que facilita el despliegue de estos servicios en un entorno de madurez tecnológica y viabilidad económica al integrarlos en la infraestructura de red preexistente en las operadoras.
Categoría: Reflexiones
Las operadoras de telecomunicaciones deben ser conscientes del potencial de crecimiento de la IPTV, pero además deben conocer los retos que plantea la decisión de implantar esta solución. El primer desafío consiste en la elección de la mejor plataforma de middleware IPTV, que es el centro neurálgico de toda solución IPTV y actúa como nexo de unión del sistema. Además, es responsable de la provisión de usuarios, la gestión de contenidos, la generación de estadísticas y las guías de navegación (o EPG), la obtención de datos de uso, la personalización de la interfaz de usuario...
La correcta elección de una plataforma middleware puede posicionar a una operadora en el buen camino para ofrecer y evolucionar el servicio.
Toda plataforma middleware IPTV que afirme ser líder del sector debe haber realizado despliegues comerciales con éxito que demuestren que la plataforma se encuentra depurada y lista para devolver su inversión desde el primer día. Además, ha de ser una solución basada en estándares de interfaces abiertos que permita su integración con los sistemas heredados en planta de la operadora, y con componentes externos y productos comerciales que decida introducir en un futuro.
El consumidor demuestra cada vez más interés por modelos de entretenimiento distintos a la televisión tradicional, cuyo disfrute está limitado por la programación y la publicidad. La IPTV (y otros modelos de next generation TV, como la televisión por internet o la televisión móvil) puede suponer que los usuarios vean más televisión que antes, al poder crear su propia cadena a la carte mediante la adopción de una oferta que permite personalizar los contenidos y los canales a las necesidades particulares de cada hogar y, en un futuro, de cada uno de los miembros de la familia. Todo ello pasa por un concepto de ocio más activo que la tradicional imagen del usuario tumbado en el sofá frente al televisior. La televisión se acerca así al mundo PC.
El determinante de éxito definitivo de los servicios de IPTV no serán las tecnologías, ni la capacidad de manejar el juego triple play-voz, banda ancha y televisión-(o cuádruple -lo mismo, más telefonía móvil). La verdadera diferenciación se basará en la calidad de los contenidos, la capacidad de comunicar una nueva experiencia de usuario basada en desligar el momento de emisión de un programa del momento en que se disfruta del mismo y también la capacidad de promoverla. IPTV sólo será rentable si ofrece contenidos para los consumidores con una experiencia de consumo novedosa, interactiva y atrayente.
Los analistas de mercado muestran que el cliente final es proclive a contratar un solo operador capaz de ofrecer un paquete de servicios competitivo que incluya voz, vídeo y datos, y por tanto una so
La televisión tal como la conocemos hoy en día puede tener los días contados. Si hoy el televidente está sujeto a la programación que determina cada cadena, a una parrilla estática, en el futuro se hará realidad la televisión a la carta, laparrilla flexible. Cada espectador podrá diseñar su propia cadena basándose en sus preferencias porque tendrá acceso a una gran cantidad de programas, series y películas que podrá visualizar cuando desee. Programaremos nuestro canal en función de los contenidos y no de los horarios. De esta manera, cambiará en concepto estático de la televisión y ésta se convertirá en una televisión inteligente, diseñada al gusto del telespectador. Se producirá, además, una convergencia entre la televisión e internet como fuentes de diversión y entretenimiento. Para ello, las operadoras deben esforzarse y cambiar el actual enfoque para hacerlo mucho más proactivo, para que el usuario, y no el contenido, sea el elemento central de la oferta de entretenimiento. BoradcastTV, VoD, Vídeo Online, Juegos, VoIP: el potencial está en combinar estos servicios basándose en la preferencia de los usuarios.
Los consumidores desean tener opciones, control y personalizar lo que ven. A pesar de la falta de conocimiento sobre IPTV, el ciudadano se muestra muy interesado por los beneficios que este servicio podría aportar. El coste es la principal barrera para la adopción de esta nueva televisión.
Las últimas tendencias del mercado IPTV indican que los servicios de Triple Play no son más que la punta del iceberg de una oferta completa de servicios del hogar gestionado por el operador (comunicaciones fijas y móviles, redes del hogar, ocio, domótica, salud...), que constituyen el concepto Hogar Inteligente. El primer paso ya está dado, convertir la televisión tradicional,la caja tonta, en la nueva caja lista.





